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Dia mundial contra la trata de personas

Hoy se conmemora el Día Mundial contra la Trata de Personas. Es hora de poner fin a la trata de hombres, mujeres, niños y niñas en todo el mundo. Esta entrada está inspirada por las palabras de Antonio Vitorino, presidente de la Organización Internacional para las Migraciones.

La Organización Internacional para las Migraciones (OIM) trabaja incansablemente con asociados de los gobiernos, la sociedad civil y el sector privado para eliminar las prácticas nocivas en la contratación laboral internacional. La OIM lucha para proclamar los derechos de los migrantes que cruzan las fronteras con el propósito de realizar los trabajos difíciles que quedan vacantes en muchos países prósperos, y se aseguran de que se protejan y defiendan esos derechos.

Sin embargo, estos esfuerzos no son suficientes. Es urgente perseguir a los traficantes y responsabilizar a los gobiernos de los Estados miembros de la OIM cuando no protejan a las víctimas de la trata.

La migración se considera cada vez más como una opción para escapar de los conflictos, la inestabilidad, la inseguridad alimentaria, los desastres naturales y el cambio climático. Sabemos que los movimientos de personas a gran escala aumentan las oportunidades para que los delincuentes se aprovechen de los migrantes.

No obstante, esta certeza aún no ha propiciado medidas suficientes para detener a quienes impulsan la migración en condiciones de riesgo, ni para abordar las necesidades de protección y asistencia de los migrantes.

Hoy por hoy, muchos gobiernos se centran en perseguir a las ONG que rescatan a migrantes vulnerables antes que a los propios traficantes de personas. 
No sólo es injusto penalizar a los rescatadores —especialmente por motivos burocráticos, como no tener los permisos de atraque adecuados, o funcionar sin jurisdicción en el mar—, también es ineficaz, pues constituye un derroche de los recursos tanto de las ONG como de los organismos encargados de aplicar la ley de estos gobiernos.

La migración de riesgo, la trata de personas, no van a desaparecer por sí solas.



Como ciudadanos, podemos y debemos alzar la voz en contra del sentimiento de aversión hacia los migrantes, tanto en la esfera pública como en la privada. La percepción del migrante como delincuente no sólo menoscaba la empatía pública  sino que permite a los traficantes operar inadvertidos y en toda impunidad. Podemos y debemos también exigir la rendición de cuentas de los dirigentes que toleran o fomentan una retórica que deshumaniza a los migrantes en su conjunto.

Como consumidores, podemos exigir bienes y servicios producidos al margen de cualquier práctica de esclavitud o explotación.

No podemos esperar el cambio si no actuamos.
Podemos y debemos exigir a nuestros  dirigentes que empleen los impuestos en nuestros sistemas de protección real y efectiva: en sistemas de protección de menores, sistemas de protección de las víctimas de cualquier tipo de violencia (de género, “intrafamiliar” o como quieran llamarla) y sistemas destinados a defender los derechos de los trabajadores. 
Debemos asegurarnos de que estos sistemas estén instaurados y de que dispongan de recursos suficientes para satisfacer las necesidades de todas las personas vulnerables, en particular de los migrantes vulnerables.
Estoy muy harta del discurso “España para los Españoles”, “Las ayudas del gobierno de España para los Españoles”, “La sanidad de España para los Españoles”…
Un país se mide por cómo trata a las personas más débiles que viven en él, a los excluídos, a los que vienen sin nada porque se les ha desposeído de todo, hasta de la más mínima dignidad como personas. 
Hemos sido un país de inmigrantes, hemos salido a Alemania, a Suiza, a EEUU y a Sudamérica… Y parece que no hemos aprendido nada. Parece que sólo sabemos repetir las injusticias que se cometieron con nosotros. 
Abramos el corazón. Hay cosas con las que no se negocia, con la vida de las personas NO se negocia.
Y termino compartiendo un video de Médicos Sin Fronteras, ONG a la que orgullosamente pertenezco desde hace más de 10 años. 
Comparto cada una de las palabras de mi presidente, David Noguera. Mi obligación como persona, mi obligación como médico es salvar vidas, aquí y donde me encuentre… Espero que no se obstaculice la labor del nuevo barco que sale a salvar vidas, espero que no se penalice a sus capitanes, espero que volvamos a ser humanos de nuevo, y seamos capaces de cuidar a las personas que tenemos a nuestro alrededor, sin pensar en su color, en su origen, en su elección religiosa o sexual… Porque es lo único que salvará nuestra humanidad. 

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